Érase una vez un mozo de esos que estrangulan serpientes a los nueve meses, matan a sus maestros "sin querer" y se benefician titis a velocidad pasmosa. ¡De los que ya no quedan!
Este muchacho era conocido por el nombre de Hércules, era hijo del dios Zeus y además realizó una cantidad considerable de proezas, como bajar a los avernos, limpiar establos abundantemente decorados con boñigas equinas, estrangular leones con sus propias manos, esa clase de cosas. Cada uno con sus hobbies.
Y hoy, amigos de la nave del misterio, conoceremos el origen de la Vía Láctea, porque sí, Hércules tiene algo que ver (al menos en una de las dos versiones).
Hera, la esposa pluscuamcornuda de Zeus, estaba dando un paseo con Atenea (o Minerva), diosa de la sabiduría, cuando encontró al jovencísimo Hércules por ahí tirado. Y le salió la vena maternal y amamantó al chiquillo, el cual, como ya desde pequeño era más bruto que un condón de esparto, se agitó mucho. La leche de Hera salió disparada cual proyectil hacia el espacio, formando la Vía Láctea.
Otra versión es que Zeus andaba detrás de una titi, Metis, y quiso "obsequiarla con su simiente". No obstante, Metis se apartó, y la divina eyaculación dio lugar a la Vía Láctea. Luego Zeus se comió a Metis, y como consecuencia de esto, nació Atenea de su cabeza y tal y cual, pero eso es otra historia.
De esta versión no hay imagen, jeje.

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